Encomiendo tu alma al cuidado del Señor, con la certeza de que descansas en Su gloria. Rezo para que, desde la paz divina donde moras, sientas el amor que aún te profesamos. Tu partida fue un 'hasta luego' en la fe, confiando en el reencuentro prometido por la misericordia de Dios. Que los ángeles te acompañen hasta que volvamos a abrazarnos en la casa del Padre.
Deseos de Te Extraño en el Cielo
Deseos de Te extraño
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Mi corazón aún busca tu risa en el silencio y tu mirada en las estrellas. Cada atardecer me recuerda los colores que pintabas en mi mundo y que se fueron contigo. Te extraño con una dulzura que duele, sabiendo que nuestro amor trasciende cualquier distancia, incluso esta. Eres mi eterno y más querido recuerdo.
Seguro que en el cielo tienes wifi celestial, así que si puedes, mándame una señal. Aquí abajo las cosas no son lo mismo sin tus bromas y tu forma única de ver la vida. ¡Hasta los ángeles deben reír más contigo allí! Te echo de menos, travieso/a.
Hola, te extraño un montón. A veces siento que me falta el aire. Espero que estés bien allá arriba, cuidando de todos nosotros. Te mando un abrazo fuerte al cielo.
Aunque el tiempo pase, su recuerdo permanece vivo en mi corazón y en el de todos quienes tuvimos el honor de conocerlo. Su legado de bondad y sabiduría sigue guiándonos. Desde aquí, le envío mis más profundos pensamientos y el anhelo de que, desde su lugar en el cielo, sepa cuánto lo extrañamos y cuánto lo seguimos amando. Su ausencia es una sombra, pero su memoria es luz eterna.
Encomiendo tu alma al amoroso cuidado de Dios, confiando en que descansas en paz en Su gloria. Rezo para que, desde la luz divina, sientas el amor y la añoranza que dejaste en nosotros. Tu memoria es un legado de fe y bondad que guía mis pasos. Que la gracia del Señor nos una nuevamente cuando llegue la hora. Te extraño con la esperanza puesta en el reencuentro eterno.
Mi corazón aún busca tu risa en el silencio y tu mano en la mía cuando camino. El mundo perdió su color más brillante el día que partiste. Te extraño en cada detalle, en cada café de la mañana y en cada estrella de la noche. Eres el amor que trasciende la distancia, mi eterno y dulce recuerdo. Hasta que nos volvamos a encontrar.
Seguro que allá arriba tienes el mejor asiento en el concierto celestial, pero aquí abajo tus chistes y tu risa hacen mucha falta. No hagas demasiadas travesuras con los ángeles, que aquí guardo los mejores recuerdos de nuestras locuras. Te echo de menos, compañero de aventuras.
Hola, te extraño mucho. A veces siento que estás cerca, viéndome. Las cosas no son iguales sin ti. Te mando un abrazo fuerte al cielo. Cuídate.
Aunque el tiempo pase, su recuerdo permanece vivo en mi corazón. Cada logro, cada momento de alegría, me hace pensar en usted y en todo lo que me enseñó. Su ausencia física es una constante lección de amor y fortaleza. Desde aquí, le envío todo mi cariño y gratitud eterna, esperando que desde el cielo pueda sentir cuánto la extraño y la honro cada día.
Encomiendo tu alma a la misericordia eterna de Dios, con la fe inquebrantable de que descansas en Su gloria. Tu partida dejó un vacío, pero mi consuelo es saber que un día, por la gracia divina, nos reuniremos en la casa del Padre. Rezo por tu paz celestial y agradezco a Dios por el regalo de haberte tenido en mi vida. Hasta siempre, en Cristo.
Mi corazón aún busca el sonido de tu voz en el silencio y tu calor en los días fríos. Extraño cada detalle, desde tu risa hasta la paz que traías a mi vida. Eres el amor que trasciende cualquier distancia, incluso esta. Te llevo conmigo, en cada latido, hasta que nos volvamos a encontrar.
Seguro que allá arriba tienes mejores historias que contar que las nuestras aquí abajo. ¡Pero no te hagas el interesante! Te extraño, y hasta los chistes me salen mal sin ti. Cuida de todos por ahí, gran jefe.
Hola, te extraño un montón. A veces siento que solo fue ayer que estabas aquí. Las cosas no son iguales sin tu sonrisa. Te mando todo mi cariño al cielo.
Aunque el tiempo pase, su recuerdo permanece vivo en mi corazón y en el de todos quienes tuvimos el honor de conocerle. Extrañamos profundamente su sabiduría, su bondad y su presencia serena. Desde aquí, honramos su legado cada día, con la certeza de que su luz sigue guiándonos. Le llevamos con nosotros, siempre.
Encomiendo tu alma a la misericordia divina, con la esperanza cierta de que descansas en la gloria del Señor. Rezo para que, desde la casa del Padre, intercedas por nosotros y que un día, por la gracia de Dios, podamos reunirnos en la eternidad. Tu fe sigue siendo mi guía. Te extraño profundamente.
Mi amor, cada atardecer me recuerda la luz de tu mirada y cada estrella parece un mensaje tuyo. El espacio que dejaste en mi pecho solo se llena con los recuerdos de tu voz y tu calor. Te extraño con una dulzura que duele, sabiendo que nuestro amor trasciende cualquier cielo.
Seguro que allá en el cielo tienes mejores cosas que hacer que escucharme, pero igual te escribo. ¡Ojalá pudieras bajar a arreglar esto que se rompió, porque yo no sé! Te echo de menos, incluso tus regaños.
Hola, te extraño un montón. A veces siento que vas a llamar para contarme algo. El mundo aquí abajo no es lo mismo sin tu risa. Cuídate mucho allá arriba.
En este día, mi corazón se llena de un profundo anhelo al recordar tu presencia. Aunque la distancia física nos separa, tu legado de amor y bondad permanece vivo en cada recuerdo. Espero que, dondequiera que estés, encuentres la paz eterna que mereces. Tu ausencia se siente, pero tu esencia ilumina mi camino cada día.
Que tu alma encuentre paz en los brazos eternos de Dios, y que su amor nos reconforte aquí en la tierra hasta que volvamos a encontrarnos. Te extraño todos los días y rezo para que el cielo sea tan hermoso como tú lo soñabas.
Desde que te fuiste, mi corazón ha estado buscando tu abrazo en cada estrella que brilla en el cielo. Tus recuerdos son como un suave susurro que acaricia mi alma. A menudo me encuentro mirando al cielo, imaginando que nuestras miradas se cruzan entre las nubes. Te envío todo mi amor hasta el cielo, hoy y siempre.
¡Espero que no estés causando demasiado alboroto en el cielo! Seguro que hasta los ángeles están riéndose con tus ocurrencias.
Te extraño más de lo que las palabras pueden expresar. A veces me sorprendo sonriendo al recordar tus travesuras y esos momentos inolvidables que compartimos. Espero que estés organizando fiestas celestiales allá arriba.